Nº 37 // Indicadores del abuso sexual infantil III

Indicadores psicológicos o del comportamiento

Indicador específico. El único indicador psicológico específico es el relato del niño, niña o adolescente acerca del padecimiento del abuso. Se recomienda, frente a la verbalización que haga un menor respecto de un abuso no desestimar el relato, no llorar ni mostrar enojo. Se debe mantener la compostura todo el tiempo, creyendo al testimonio verbal que se escucha, hablando con absoluta calma y transmitiendo paz como una manera de cuidar a la víctima para que no sufra una revictimización por nuestra intervención.

Indicadores inespecíficos. Los mismos varían según la edad.
En los niños pequeños, hasta edad preescolar:

– Miedo repentino frente a cualquier adulto o temor a estar con cierta persona, aun siendo familiar.
– Trastornos del sueño. Pesadillas, sueños alterados, terrores nocturnos.
– Tristeza, apatía, desánimo.
– Mirada ausente, falta de interés en cosas que antes resultaban agradables.
– Cambios de humor muy pronunciados.
– Conducta reservada o tendencia al aislamiento.
– Pérdida del entusiasmo, desinterés o depresión.
– Rechazo a la proximidad física. Hipervigilancia.
– Masturbación compulsiva.
– Pérdida del apetito o llanto excesivo.
– Lenguaje sexual obsceno usado de modo permanente.
– Hiperactividad.
– Curiosidad excesiva por lo sexual.
– Conocimiento sexual inusual para su edad.
– Introducción de elementos en vagina o ano.
– Juegos sexuales inapropiados para su edad.
– Dibujos de naturaleza sexual o expresión del abuso sexual mediante dibujos tenebrosos, remarcados,
dramáticos, borroneados, tachados o que intentan destrozar con furia.
– Trastornos en el habla. Mutismo.
– Actitud excesivamente sumisa. Niños/as demasiado dóciles, que parecen de mayor edad, extremadamente buenos y tranquilos. En el desarrollo normal de cualquier menor es esperable que, aunque sea de vez en cuando, exprese su disconformidad, enojo o cambios en su estado de ánimo.