Nº35 Indicadores del abuso sexual infantil I

En ocasiones detectar un abuso sexual infantil será fácil, pero la mayoría de las veces es una tarea difícil porque los indicadores pueden originarse por una causa diferente al abuso. Ello implica la ardua tarea de recopilar datos y asociar información.

Los signos se denominan indicadores y pueden ser físicos o psicológicos. A su vez cada uno de ellos puede tener un carácter específico (es decir, se provoca por el abuso sexual infantil) o inespecífico (puede deberse a otras causas).

Indicadores físicos del abuso sexual

Los mismos pueden ser específicos o inespecíficos:

– Físicos Específicos.

La presencia de sólo uno de ellos es una verdadera alarma y debe hacernos sospechar la ocurrencia de un abuso sexual infantil.

– Dilatación, desgarro o cicatrices del himen: con frecuencia representan la prueba de que la menor ha sido violada.
– Infecciones genitales de transmisión sexual: sífilis, HPV, HIV, gonorrea, etc.
– Sangrado vaginal y/o anal: este signo puede tener origen en problemas intestinales o en una menarca precoz, pero es importante interrogar al menor.
– Dilatación anal o esfínter con poca resistencia y escasa tonicidad muscular.
– Inflamación o lesiones en los genitales externos: puede responder a una alergia, pero corresponde indagar.
– Flujo vaginal infeccioso en niñas prepúberes.
– Infecciones urinarias a repetición, sin causa orgánica predisponente y que se reitera en el tiempo.
– Hematomas en el cuerpo.
– Semen en los genitales o en la ropa.
– Embarazo (especialmente en el inicio de la adolescencia).
– Manchas o roturas en su ropa interior.

Si frente a cualquiera de los indicadores físicos específicos anteriormente citados se suma la presencia de hematomas debe suponerse el uso de violencia física en el abuso.