Nº34 // Características del abuso sexual infantil III

La resignación.

Muchas víctimas que han sido violentadas sexualmente por un prolongado período de tiempo han perdido las fuerzas físicas y psicológicas para enfrentar al abusador y, si han buscado ayuda y no la han encontrado (su madre no les creyó el relato, las personas a las que acudió prometieron hacer algo y no lo hicieron, etc.) terminarán resignadas en el papel que les toca. Adoptan el rol de víctimas y creen que ese será su destino.

El Dr. Ross (1989) hizo una investigación con 236 personas que tenían personalidad múltiple y observó que el 74,4% de las mismas tenían entre sus antecedentes una historia de incesto. No ayudar a un niño que es víctima de abuso lo condena a múltiples enfermedades, no sólo físicas sino mentales.

¿Atravesaste por el flagelo del abuso? No te resignes. Puede que pienses que tienes demasiados problemas como consecuencia de aquella experiencia negativa en la infancia. Puede que no veas más que un futuro sombrío delante tuyo. Quizás pienses que ha llegado al límite de tus fuerzas. No cometas el error de rendirte. En lugar de ello, piensa de esta manera: cuanto mayor sea la dificultad mejor ocasión se le ofrece a Él para intervenir como un Dios benigno y todopoderoso. Di: “todo va bien, todo irá bien”.

Deja que sembremos esta palabra en tu corazón. Tus mejores días no han llegado todavía. El lugar donde te encuentras no es el lugar dónde Dios quiere llevarte. En tu futuro hay ascenso, bendición, crecimiento, bienestar y victoria. ¿Cómo lo sabemos? Porque es eso lo que le esperaba al pueblo de Israel del otro lado del mar. Como ellos, tú estás a punto de entrar en tus mejores días.

Nadie podrá impedir que se cumplan los planes de Dios. Nadie podrá detenerte. Tu familia saldrá a flote. Tus hijos se encaminarán en el Señor, tus negocios crecerán y tu ministerio llegará a naciones que nunca imaginaste. Deja de mirar lo que no tienes y lo que no puedes hacer. No está bien mirar demasiado tiempo a los problemas cara a cara. En lugar de eso, mira a Dios. Él lo puedo todo. Él puede con tu enfermedad. Él puede con tus hijos. Él puede con tus negocios y Él puede con tu pasado, porque así dice la Palabra de Dios: “Mirad a mí, y sed salvos todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más”. Isaías 45:22.