¡Estremecedor!

Hemos comenzado un proyecto de educación sexual en nuestra iglesia y en un colegio primario, con talleres para padres y alumnos. Es sorprendente la respuesta y aceptación. En este tiempo los alumnos han cambiado, están más dispuestos a aprender. Aún sus padres quieren más información y nos felicitan por nuestra ayuda; los directores y docentes también muestran empatía y gran disposición.

¡Gracias por darnos esta oportunidad de obtener sus materiales!

Pero la gran noticia es que compré los libros “Cuentos que no son cuentos” porque asumí el desafío del pastor, pero uno quedó en casa y fue de grandísima ayuda, pues me visitó una amiga y se lo presté para que dialogue con su niño más pequeño, pero esta amiga, a su vez, tenía otra que estaba pasando por problemas con su hija de 8 años y no sabían qué le pasaba. La llevaron al psicólogo. La nena siguió mal, y luego de un tiempo, en una sesión declara que fue violada, pero no quiso seguir hablando. Mi amiga le presta el libro a esa familia, los padres le leen los cuentos y la nena les dice con claridad quién fue, dónde y cuándo. Hoy hicieron la denuncia y comenzó el proceso. El libro fue llevado por esa mamá a la escuela y el gabinete le dijo que hacía tiempo que habían escuchado de este material y le preguntaron cómo lo había conseguido porque querían trabajar con dicho libro.

Gracias, gracias por todo. Dios los siga guiando y sigan creciendo.

Miguel